LA LEY DEL ESFUERZO INVERSO
Era una tarde de jueves en la que decidí interrumpir el trabajo a fin de hacer un par de vueltas indispensables en el pueblo a fin de poder disfrutar del siguiente día festivo sin estrés y sin temas pendientes. En mis planes perfectamente hechos durante el rato en el que me suelo desvelar a las tres de la mañana, había organizado el horario de trabajo a fin de cumplir con las ocho horas necesarias, tenía definida la hora de salida, las vueltas y hasta había pensado en darme algún momento en mi escasa vida social para tomar café con algún amigo en el pueblo. Con esto en mente, me levante temprano y trabajé hasta el mediodía. Almorcé algo sencillo y cuando me disponía a trabajar las dos horas que tenía pendientes descubrí que por fallas en la energía eléctrica en el pueblo vecino me había quedado sin Internet. Le escribí al servicio técnico y peleé un rato mentalmente con la situación. El daño duró poco pero tuvo impacto en los planes. Fue la primera señal. Luego acordé mi hora...