PEQUEÑOS PLACERES
Mi vida en el campo está hecha de momentos que me hacen feliz, desde el desayuno en la terraza, elegir el sabor del té, consentir a los animalitos propios y ajenos y dedicar tiempo a hacer ejercicio. También pasa por disfrutar mi trabajo y tomar tiempo para apreciar, tanto mi tiempo a solas como la invaluable compañía de mis amigos. Sin embargo hay momentos en que extraño cosas de la vida citadina como las luces de la ciudad, el anonimato que nos permite ser entre la gente sin ser vistos, los buenos restaurantes y las bibliotecas. Extraño los sábados en que mi hijo y yo pasábamos el día completo en la biblioteca Virgilio Barco, perdidos entre los estantes de la sección de literatura y los materiales de la sala infantil, respectivamente. Sin embargo, con el fin de traer a mi situation actual esos pequeños placeres he encontrado alternativas que me permiten disfrutar de buena comida y mis autores favoritos. Así, este fin de semana entré a la Biblioteca Digit...