ESTAMBUL

 



Una de las mejores decisiones acerca del viaje fue la elección de la ruta y la aerolínea. Tengo que confesar que entre los criterios de selección, uno de que más pesó fue económico, aunque también tuvimos en cuenta el número de escalas y la duración. El viaje se dió en dos trayectos: inicialmente Bogotá - Estambul,  con una escala de 8 horas en Estambul y luego, Estambul - Seúl.

Es la primera vez que hago un desplazamiento tan largo y la primera vez que salgo del continente. Tenía un poco de miedo con los tiempos de vuelo, pero ahí es donde la elección de la aerolínea fue un factor a favor. Turkish Airlines presta un excelente servicio a bordo y consienten a sus viajeros con comida deliciosa y detalles como pantuflas, toallas húmedas y cuidado con el ambiente de cabina que hacen que trayectos, de 16 y 9 horas respectivamente, pasen volando,  figurativa y literalmente.

Gracias al espíritu aventurero y de organización de itinerarios de mi amiga y compañera de viaje Mariu descubrimos la posibilidad de aprovechar un tour gratuito por Estambul en nuestra parada obligada en esta ciudad. Fantástico.  La agencia que lo organiza es Touristanbul y nos recogieron en el aeropuerto,  nos llevaron a un crucero por el estrecho del Bósforo, un mini paseo por el mercado y luego una cena deliciosa con Kebab. Es curioso que me cueste tanto salir de la comodidad de mi hogar con lo que disfruto las aventuras fuera de él.

Estambul me encantó. Su ubicación, historia y cultura se le notan. Su arquitectura de palacios, mezquitas y minaretes la hacen ver como una ilustración de las mil y una noches y es fácil imaginarse a Scherezade contándole cuentos a un Sultán celoso hasta el amanecer y ver a la hija del rey, encerrada en su torre, como medida preventiva a la mordedura mortal e inevitable de una serpiente, predicha por una bruja en el momento de su nacimiento. Me pregunto si se trata de la versión original del cuento de la bella durmiente,  en donde uno no sabe si el enemigo real de la princesa es la bruja o la sobre protección de la familia.

Se nota el esfuerzo gubernamental por promover su cultura y su país y dan ganas de regresar a conocer Turquía específicamente. Como dijo Jimena,  nuestra otra compañera de aventuras,  nos quedó faltando encontrar a Elif nuestro breve paso por esta hermosa ciudad. En en mágico mundo de las novelas turcas, la pobre niña sigue perdida. Las señoras contemporáneas entenderán la referencia. La industria del entretenimiento ha convertido a este país en el destino favorito de muchos viajeros.

Un abrazo de parte de la oveja negra,  que decidió dejar de creer en cuentos propios y ajenos,  para dedicarse a escribir su propia historia.

Gracias a mis lectores por sus comentarios y queda abierta la invitación a leer mi siguiente publicación,  desde Corea del Sur.




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