EL RECORRIDO DE JEJU, O LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD

 

Llegamos a Corea, a Seúl, a descansar del viaje y a estar listos para nuestro recorrido por la isla de Jeju. De Jeju se dice que es un lugar que tiene muchas rocas, muchas mujeres bonitas y mucho viento y que no tiene mendigos, no tiene ladrones y por lo tanto no tiene puertas. En realidad tiene mucho más que eso. Tiene unos paisajes hermosos, tan bien conservados y tan respetuosos de la naturaleza que se pueden ver animalitos silvestres como ciervos, tortugas y pájaros junto con los viajeros que recorren los caminos de la isla.

Nuestro primer recorrido fue por un jardín botánico. Mientras caminábamos descubrimos que el conductor que nos está acompañando en el recorrido tiene muy buen ojo para las fotos y gracias a él logramos los mejores paisajes y poses. Como dijo Mariu, con instrucciones en coreano, respuestas en español y sin lograr entender del todo salieron muy buenas fotos.



Y la comida... es otra cosa fantástica. Verduras encurtidas, sopas y caldos, carne, verduras apagadas, arroz,  fideos en diferentes presentaciones. Todo delicioso. Jeju también es famosa por sus cultivos de mandarinas. Hay diferentes variedades,  y se cultivan en todas las estaciones tanto al aire libre como  invernadero. Probamos la variedad de invernadero, muy dulce y jugosa y descubrimos que existe una variedad gigante, netamente ornamental.

Luego caminábamos por una playa de roca volcánica en donde el mar hace pequeñas piscinas donde habitan caracoles, cangrejos y pequeños peces. También descubrimos unos primos minúsculos de los prehistóricos trilobites, con caparazones cubiertos de escarcha azul.

Y en la noche, mientras cenábamos pollo picante coreano con cerveza, para los adultos y jugo para nuestra small model,  hicimos una exploración filosófica de las causas de la felicidad. Si bien no logramos determinarlas, sabemos que pasan por los senderos de esta maravillosa isla. 



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