JEJU II, LA BÚSQUEDA CONTINUA


De regreso al aeropuerto de Jeju, con destino a Seúl coincidimos en nuestro deseo de permanecer en la isla.

Después de recorrer playas volcánicas, caminar por arena blanca y sumergir los pies en aguas cristalinas y heladas; andar senderos de montaña con diferentes tipos de vegetación; de encontrar el tesoro al final del arcoiris; visitar una granja productora de té y disfrutar de gran variedad de productos deliciosos y aromáticos; visitar cascadas y la guarida de un dragón milenario; conocer la desembocadura del río donde en la antigüedad se encontraba el abrevadero del ganado vacuno de Jeju y conocer el puente que fue locación de uno de nuestros Kdramas favoritos, "La extraordinaria abogada Woo", estábamos tan contentos en la isla, que no queríamos regresar. 



En nuestros planes de viaje también estaba un acontecimiento importante en la agenda del día: la celebración de cumpleaños de Mariu. El profesor Kim, nuestro guía y amigo, empezó con los preparativos desde temprano, buscando la decoración, la torta, y el lugar donde pudiéramos conseguir sopa de algas, comida tradicional coreana de cumpleaños. Cada comida que hemos probado es mejor que la anterior y el almuerzo de cumpleañosno fue la excepción, los platos de Songuemiokguk y Jemultang con acompañamientos de diferentes salsas y verduras encurtidas fueron fantásticas. La celebración fue doble, porque minutos antes nos habíamos enterado del triunfo de la selección colombiana en el partido contra Uzbekistan. 



Un descubrimiento interesante de este viaje han sido las diferencias culturales entre las culturas coreana y colombiana. Sin importar cuantos kdramas hayamos visto no nos podremos acostumbrar a situaciones en las que nuestro amable conductor y fotógrafo no se sienta cómodo compartiendo la mesa con nosotros, compartir la torta de la celebración con el personal del restaurante o ante la imposibilidad de expresar gratitud con una propina, ante un excelente servicio. Las razones por las que somos tan distintos estan muy arraigadas y son tan antiguas, que aunque nos estemos comunicando en el mismo idioma, muchas veces no logramos entendernos. Aún así esperamos que nuestras buenas intenciones hayan llegado a sus destinatarios y que como colombianas hayamos dejado una buena impresión en nuestros anfitriones.




No podemos decir que encontramos la fuente de la felicidad, pero las bromas (I'm missing you), las risas, la complicidad y la posibilidad de dejar en manos de nuestro guía las responsabilidades y las decisiones en estos días de viaje se le parecen bastante. Una constante en nuestros recorridos por senderos y bosques fueron los túmulos de piedras a los que los visitantes les confían sus deseos. El mío representa mi deseo de regresar a este maravilloso lugar. 


















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