EL DOLOR ES INEVITABLE, EL SUFRIMIENTO ES OPCIONAL



La primera vez que leí esta frase no logré separar el concepto de dolor del concepto de sufrimiento. Desde mi experiencia hasta ese momento, el dolor y el sufrimiento estaban tan unidos que no había manera de experimentar uno sin que el otro apareciera. Así, pasé muchos años de mi vida con un umbral alto para el dolor y muy poca tolerancia al sufrimiento. 

No sé cual de mis esfuerzos de crecimiento personal, que gurú, que lectura o que podcast me ayudó a incorporar el concepto pero ayer, cuando me caí y me torcí el tobillo me di cuenta de que a pesar de que el dolor era espantoso,  no estaba sufriendo. De hecho esperé un rato sentada en el piso, revisé que no estuviera roto y me levanté a seguir con mi vida. 

Soy muy afortunada. Tengo amigos que me escriben o me visitan y cuidan de mí. Recibí varios mensajes de apoyo durante la mañana, en la tarde me visitó doña Tere, mi vecina y me trajo una pomada para el dolor y un experto en medicina alternativa (sobandero) quien, en un masaje muy doloroso me acomodó los tendones y me dejó caminando normalmente. Hasta mis animalitos estuvieron pendientes y estuvieron cuidando el pie.

Recordé una caída similar hace ocho años. Y me alegré de los aprendizajes que me trajeron al día de hoy, que quiero compartir con ustedes:

  • La autocompasión, tiene un lado luminoso en donde nos permitimos ser humanos y equivocarnos y un lado oscuro dónde nos hacemos víctimas y nos echamos la culpa. 
  • Después de una caída, es válido descansar y no forzar el movimiento,  pero quedarse inmóvil por mucho tiempo causa lesiones a largo plazo. Física y emocionalmente. 
  • Cuidar los pensamientos. El sufrimiento nace, crece y habita la mente que lo consiente.
  • A cuidar mi red de apoyo. Esas personas que le ayudan a uno a levantarse y a encontrar una salida a las dificultades. 
  • Si no hay red de apoyo, más vale sólo que mal acompañado. 
  • El cuerpo es muy fuerte. Tiene la capacidad de soportar mucho dolor y de recuperarse con facilidad. Pero depende de que uno crea en esa capacidad. 
  • Siempre hay salida para el dolor. Y no es obligación soportar dolor sin hacer algo para aliviarlo.
  • Estar en el lugar correcto, hace la diferencia.
  • El dolor nos enseña los límites del cuerpo y de la mente y nos evita causarnos daños mayores.
  • La mayoría de los problemas que se pasean por nuestra mente son imaginarios. Son situaciones del pasado que ya no podemos cambiar o problemas de un futuro que probablemente nunca llegue.
Por supuesto cada situación es única y no hay un set de respuestas prediseñado para enfrentarla. Pero me atrevería a decir,  que la compasión aplica en todas las circunstancias. 

Les dejo de regalo una oración del budismo tibetano que me ha acompañado en los últimos tiempos:

Puedan todos los seres encontrar la felicidad y las causas de la felicidad. 

Puedan ellos estar libres de sufrimiento y las causas de sufrimiento. 

Puedan ellos encontrar la verdadera felicidad, en la que no hay sufrimiento. 

Puedan ellos vivir en ecuanimidad, libres de parcialidad, apego y aversión. 

Comentarios

  1. Buen día nadrugadora. Tus reflexiones sobre eventos, aparentemente sencillos como la tronchadura de un pie, cada día son más agudos.Los dolores, reales o emocionales, se procesan en el cerebro; recuerdo la frase de uno de mis super héroes de mi infancia, por allá en 1800 " quien domina la mente, lo domina todo". Y si querida Pilar, la autocompacíon para no juzgarnos por haber dado un mal paso, junto con la solidaridad de la red de apoyos, hacen que nuestro cerebro acepte y procese el dolor sin culpa. Es en el cerebro donde se dan cita las emociones como el dolor real, el dolor emocional y la angustia social. Gracias por compartir. Abrazo

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  2. Gracias por leerme amigo y por estar pendiente de mí en momentos difíciles. Un abrazo!

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